MODELO NEOLIBERAL EN COLOMBIA

Unas veces aparece aconsejando la privatización de las empresas y servicios públicos bajo el argumento de que el Estado es mal administrador, es burocrático y corrupto. Otras, surgen proponiendo como la salvación a la crisis de nuestras economías, la “apertura” al exterior para hacernos más competitivos y repetir al auge de las economía asiáticas ( Hong Kong, Singapur, Corea y Taiwán) En ese mismo contexto es recurrente oír decir en todos los países, que es necesario “flexibilizar” el mercado laboral eliminando restricciones al enganche y despido en los Sindicatos y la Contratación Colectiva.
Sin que haya habido tiempo de digerir y enfrentar adecuadamente el cúmulo de sofismas que esas propuestas esconden, dichas propuestas se han ido aplicando de modo cada vez más generalizado y profundo, y hacen parte ya de la política económica y social de casi todos los gobiernos de América Latina. Pero falta una confrontación científica y política, a fondo y a todos los niveles de la opinión pública para mostrar las falacias que dicha propuesta Neoliberal encierra, el costo social que implica y las consecuencias que saltan a la vista de cualquier persona distraída.
El modelo se puede sintetizar así:
a. Apertura del sector externo
Argumentando que el proteccionismo conduce a la ineficiencia por falta de competencia con otros productores externos, ordenan rebajar los aranceles y abrir los mercados nacionales a lo externo: al libre ingreso de mercancías y permitir así mismo la libre entrada y salida de capitales.
b. Libertad Financiera
La política neoliberal del sector financiero es a costa del sector real de la economía productiva (agricultura e industria), y en esa línea recomendó permitir la libre proliferación de entidades financieras (bancos, Aseguradoras, mesas de dinero, comercializadoras, etc.,) sin muchos controles de los gobiernos).
c. Estado no interventor
Regresando a las teorías clásicas del capitalismo anchesteriano en su etapa salvaje acerca de lo que el Estado debe ser el “ gendarme” o policía que vigile el orden público, proteja la propiedad privada y evite la insurgencia social, postulan que el Estado debe vender sus empresas (privatizaciones), eliminar las políticas sociales de gasto para proteger a las capas más desfavorecidas de la sociedad “ subsidios” al consumo de la población. Eso se justifica con la teoría de los “ precios reales” que dice que los bienes y los servicios deben venderse por lo que cuesta producirlos, pues de lo contrario genera actitudes de dependencias en los consumidores. El gobierno es mal administrador corrupto e ineficiente y debe dejar actuar a la iniciativa privada y al mercado sin colocarle controles ni brindarle privilegios, pues cuando un gobierno da apoyo a un gremio sector o empresa, está creando un desbalance frente a los que no se benefician de él y que deben entonces competir en la situación desventajosa.
d. Flexibilización del mercado laboral
Con el argumento de que la economía tiene fluctuaciones que hacen subir y bajar las ventas exige poder despedir a los trabajadores en épocas de bajas en las ventas; o de mantener trabajadores “temporales” que pueden ser enganchados o desvinculados a discreción. Para esos efectos, las existencias de sindicatos son nocivas, pues crea rigieses o inflexibilidad en el mercado laboral obligando a las empresas a mantener a los trabajadores vinculados en forma permanente y ello, se afirma, le quita margen de maniobra a la empresa para competir.
Por esta vía se llega a atacar todo el sistema prestacional (cesantías, pensiones, primas o compensaciones por despido, riesgo, clima), las garantías sindicales como fuero, estabilidad y derechos de contratación y huelga, postulando un tipo de régimen laboral de relaciones individuales trabajadores empresarios; de vinculación transitoria y de pago inmediato de todo el salario (“salario integral” lo llaman), sin ningún pago diferido.
Varias misiones internacionales sobre empleo, todas las propuestas de los políticos en campaña, las cartas de intención firmadas con el FMI y los planteamientos de los académicos de las universidades de los países desarrollados, argumentan que la clave para que nuestras economías salgan adelante no es la rebaja de los elevados intereses, ni la suspensión del pago de una deuda que no recibimos ni la mejor remuneración por nuestros productos, ni su acceso más fácil a esos mercados desarrollados, sino la reducción de los costos laborales por todas las políticas enumeradas atrás. Así, dicen, seremos más competitivos.
No es extraño que este planteamiento haya tomado formas de asociación entre empresarios y trabajadores (solidarismo, círculos de calidad, fondos mutuos de inversión, etc) que pretenden sacar del escenario al sindicato como organización gremial de la clase trabajadora y volver la historia atrás, a la negación laboral individual.
1.2 Apertura Económica en Colombia en sus inicios
La apertura de la economía Colombiana, entendida como el desarrollo explícito de una estrategia de profundización del proceso de Internacionalización de la economía sometimiento efectivo a la competencia externa y búsqueda de nuevos niveles de eficiencia y productividad empresarial, es un proceso inevitable a principios de los años 90.
Esto es así por la combinación de factores internos y externos determinantes del proceso: el agotamiento para Colombia de la estrategia de rotación de la deuda externa y la necesidad de recurrir a los “ créditos programa” de los organismos financieros internacionales, siendo estos créditos condicionados a “ajustes macroeconómicos forzados” y programas de reestructuración industrial”, el desplazamiento del marco regional latinoamericano hacia políticas aperturistas, en una dinámica de internacionalización del capital donde el sistema financiero juega el papel disciplinador-coercitivo y; la existencia de una suerte de consenso político interno para profundizar el proceso de “apertura”, en una coyuntura interna relativamente favorable.
Si bien la estrategia de apertura resulta inevitable, lo que no está definido es la intensidad y profundidad del proceso, ni la distribución social de los costos. Los diferentes actores sociales, gremios de la producción y sindicatos, sectores académicos y agrupamientos políticos, se están posesionando con su capacidad de presión y decisión al interior del Estado, para defender sus intereses económicos y sociales.
A pesar de las similitudes entre los programas de apertura propuestos por el Banco Mundial y el FMI, y el programa de modernización de la economía presentado por el gobierno colombiano, subsisten importantes diferencias, principalmente referidas al carácter de “ choque” o “ gradual” del programa, al diagnóstico (estructura competitiva) y en torno a algunos objetivos (énfasis en el pago de la deuda externa o en la transformación del modelo de desarrollo).
En todo caso, se impone la necesidad de transformar el modelo de desarrollo basado en la sustitución de importaciones y promoción de exportaciones. Aún así, los problemas estructurales que soporta la economía colombiana no se pueden explicar únicamente por las políticas proteccionistas –tan criticadas por la ideología neoliberal. Ellos tienen que ver fundamentalmente con el lastre retardatario del capitalismo tardío (carencia de reforma agraria democrática, predominancia de una estructura empresarial patrimonial no competitiva y de instituciones políticas, administrativas, culturales y educativas arcaicas, confesionales y elitistas) y las relaciones comerciales y financieras inequitativas de Colombia con los países desarrollados.